Rubén Rocha Moya, quien transitó de la academia y el activismo de izquierda hacia el Senado y finalmente a la gubernatura de Sinaloa, enfrenta un momento crítico ante acusaciones de narcotráfico en Estados Unidos. Su trayectoria y su conocida cercanía con el expresidente López Obrador se ven empañadas por estas investigaciones, las cuales sugieren vínculos con el crimen organizado y han comenzado a debilitar el respaldo político que lo ha acompañado durante su gestión.