Pero ese es solo un frente. Hay otro riesgo que crece en silencio: la dependencia energética. México hoy depende, en gran medida, del gas natural que llega desde Texas. Cerca del 80 por ciento del gas que se utiliza para generar electricidad en el país proviene de Estados Unidos. Es decir, buena parte de la energía que se consume en México no se produce aquí. ¿Qué pasa si en Estados Unidos cierran esa llave?