En lugar de replantear prioridades, se insiste en proyectos cuestionados que terminan funcionando más como pretexto que como solución. Se trata de obras impulsadas por decisión política, no por necesidad real. Ahí está el caso de Puebla, donde se plantea un sistema tipo cablebús, bajo una lógica que recuerda a otros proyectos señalados: decisiones apresuradas, poca claridad y sospechas sobre el uso de los recursos.