El relevo en la dirigencia de Morena comienza a definirse con un perfil que destaca por su conocimiento en la operación de programas sociales y su distribución. Para la oposición, este movimiento encaja en un patrón de concentración de poder político que ha avanzado sobre el Congreso y el Poder Judicial. Se advierte que este esquema busca ahora consolidar su influencia en el ámbito electoral, posicionando al partido como la pieza clave para el control de estos procesos.