La realidad a veces supera a la ficción de la manera más macabra posible, y el caso del Dr. O. C. Smith es el ejemplo perfecto.
En junio de 2002, el reconocido médico forense de Memphis fue el centro de una investigación que paralizó a los Estados Unidos. Smith fue encontrado en una escena que parecía diseñada por el mismísimo “Jigsaw”: estaba atado con alambre de púas, le habían rociado lejía en los ojos y tenía una bomba atada al cuerpo.
Aunque inicialmente se pensó en una venganza criminal, el giro de la investigación reveló detalles que guardan una similitud aterradora con la película Saw, planteando la duda de si se trató de un ataque externo o de un elaborado montaje psicológico.
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