En las profundidades de Pennsylvania, existe un lugar donde la realidad supera a la ficción de series como Stranger Things o videojuegos como Silent Hill. Se trata de Centralia, un pueblo que pasó de ser una próspera comunidad minera a convertirse en un escenario apocalíptico que no deja de arder. Desde hace más de 60 años, un incendio subterráneo consume las venas de carbón bajo sus calles, provocando grietas en el asfalto que emanan gases tóxicos y columnas de humo constantes. Hoy, con una población que se cuenta con los dedos de una mano, Centralia es el pueblo fantasma que brilla por su rareza.
Hombre capta algo aterrador en una mansión abandonada | VIDEO