En marzo de 2016, el estado de Chihuahua fue escenario de uno de los crímenes más insólitos y perturbadores en la historia penal reciente de México. Tres jóvenes fueron detenidos tras asesinar a su propio amigo durante un ritual satánico, guiados por la macabra promesa de que la víctima regresaría a la vida convertido en un vampiro inmortal.
Las autoridades de la Fiscalía General del Estado (FGE) determinaron que el brutal homicidio fue orquestado como una ceremonia de iniciación para una secta autodenominada "Hijos de Baphomet". El caso generó pánico e indignación social, no solo por el fanatismo del acto, sino por el torpe intento de los culpables de hacer pasar el asesinato como un ajuste de cuentas del crimen organizado.
¿Cómo ocurrió el asesinato del falso vampiro en Chihuahua?
El trágico suceso tuvo lugar en los baños de un cibercafé del centro de la ciudad conocido en aquel entonces como "Freak Shop". La víctima, identificada como Edwin Miguel Juárez Palma, de 24 años, fue engañada por sus supuestos amigos para participar en el rito. Según las investigaciones forenses y las declaraciones ministeriales, el joven fue estrangulado bajo la influencia del líder de la secta, quien convenció a los participantes de que el sacrificio le otorgaría poderes sobrenaturales y la inmortalidad a Edwin.
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Detenidos de la secta "Hijos de Baphomet" y el encubrimiento
Tras perpetrar el homicidio y comprobar que su amigo no mostraba signos de vida, los victimarios entraron en pánico. Para desviar las indagatorias, envolvieron el cadáver en bolsas negras para basura y lo sujetaron con cinta adhesiva. Posteriormente, lo abandonaron en la vía pública, muy cerca de la Catedral de Chihuahua, con el objetivo de simular una ejecución típica del narcotráfico.
Gracias a las evidencias recabadas en el lugar y a la información de un testigo protegido, las autoridades lograron la captura de Omar Sánchez García (25 años), Gustavo Adolfo Dorantes e Iveth Nayeli López (ambos de 18 años). Los tres confesaron su participación en la agrupación y enfrentaron un proceso penal por homicidio calificado, cerrando así uno de los capítulos más oscuros de la nota roja en el estado.
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