La celebración se convirtió en tragedia. En Ciudad de México y Morelos, los festejos dejaron al menos siete personas muertas y varios heridos.
Tan solo en las inmediaciones del Ángel de la Independencia, cuatro personas perdieron la vida en medio de aglomeraciones, presuntamente por asfixia y consumo excesivo de alcohol. Una noche que debía ser de fiesta terminó exhibiendo los riesgos de perder el control entre multitudes.