Una enfermera fue suspendida de sus labores luego de que una cámara de seguridad registrara una conducta completamente ajena a los protocolos médicos. En las imágenes, la trabajadora verifica que no haya nadie cerca para después desabrochar su uniforme frente a un paciente internado. El incidente se viralizó en plataformas digitales y obligó a las autoridades sanitarias a intervenir.
Al ser cuestionada sobre su comportamiento, la respuesta de la trabajadora dejó sorprendidos a los administradores del centro médico.
Declaró que su acción carecía de mala intención y funcionaba como una terapia para que el paciente sanara más rápido. Según su argumento, el estímulo visual mejoraría el estado anímico del hombre.












