El secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada y su entrega a Estados Unidos, presuntamente por parte de Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, desató la violencia que muchos anticipaban.
El saldo hasta ahora es devastador, hay personas asesinadas y al menos 2 mil 300 reportadas como desaparecidas.
Desde entonces, Sinaloa vive una guerra interna del narcotráfico que se ha prolongado por más de dos años.
Se advertía que, tras su captura, “El Mayo” podría revelar información clave sobre vínculos con la clase política.
Y algo dijo...
Aseguró que fue secuestrado cuando acudió a una reunión con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya… encuentro en el que también fue asesinado el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén.
Sin embargo, pese a esos señalamientos… no ha pasado nada.
La violencia, y los políticos que históricamente han sido vinculados con el narcotráfico permanecen sin consecuencias.
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