La realidad en Sinaloa ha mostrado una transformación crítica desde que Rubén Rocha Moya asumió la gubernatura en 2021. Los indicadores señalan un colapso económico y una ola de violencia continua que ha generado un clima de miedo generalizado entre la población. Este escenario contrasta con la percepción de estabilidad que se mantenía en la entidad previo a la llegada de Morena al poder estatal, marcando un punto de quiebre en la dinámica social y financiera de la región.