El mundo del arte contemporáneo continúa redefiniendo sus fronteras al demostrar que no se necesitan materiales costosos para crear piezas extraordinarias, como lo demuestra la creciente técnica de utilizar café soluble como pigmento.
Artistas plásticas como Andrea Anderson han encontrado en esta bebida cotidiana un excelente medio de expresión similar a la acuarela, logrando, a través del control minucioso del agua y los tiempos de secado por capas, una impresionante gama de tonalidades que van desde el beige hasta el marrón intenso, permitiendo crear retratos, paisajes y composiciones llenas de luces y sombras que nos invitan a apreciar los detalles y hacer una pausa en la rutina diaria.
¿Se viene colaboración? Emiliano y Majo Aguilar sorprenden con emotivo reencuentro familiar