La soberanía se debilita cuando la barredora, grupo ligado a Adán Augusto López, domina la policía de Tabasco. Cuando el cártel de Sinaloa o los chapitos influyen en elecciones y cuando la extorsión alcanza a médicos, dentistas y maestros de Guerrero, peor aún, cuando los delincuentes mantienen cercanía con quienes gobiernan. “Si no recibo respuesta, entenderé que es un no. La última vez no logré reunir el dinero, cuando regresé a mi negocio, ya lo habían vaciado.”