Los boleros de la Comarca Lagunera enfrentan uno de los periodos más complicados de los últimos años. La disminución en el uso de calzado formal y los cambios en las costumbres de consumo han provocado una reducción significativa en la demanda de sus servicios, afectando directamente sus ingresos.
De acuerdo con quienes se dedican a esta actividad, el trabajo ha disminuido hasta en un 50 por ciento en comparación con años anteriores, una situación que los ha obligado a reinventarse para continuar ejerciendo un oficio con profundas raíces en la región.
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