La tragedia de Coronel Suárez ha sumado un nuevo capítulo de horror tras conocerse los detalles de la escena donde José Luis Yáñez asesinó a su hijo de cuatro años y luego se suicidó. Junto a los cuerpos, los investigadores encontraron una carta manuscrita dirigida a su expareja y madre del niño, en la cual el asesino plasmó una frase que revela la brutalidad psicológica del acto: "No servís para dar hijos", acusándola directamente antes de cometer el crimen.
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La carta que ''castiga'' a la madre
Este mensaje confirma que el filicidio fue ejecutado como un acto de violencia vicaria extrema, diseñado específicamente para destruir emocionalmente a la mujer. Al escribir que ella "no servía para dar hijos" y "Vos me propusiste irnos a vivir a otro lado y tener otro hijo", y añadió: "Lo único que quería era ver a mi hijo crecer feliz con su mamá y papá y con un hermanito". Tras arrebatarle la vida al menor, Yáñez buscó infligir una culpa y un dolor perpetuo en la madre, utilizando al niño como un instrumento de venganza tras la separación y los conflictos previos que mantenía la pareja.
"A vos el nene no te importa y nunca te importó". Después advirtió: "Veamos qué tan feliz sos cuando veas un nene como Fran con su guardapolvos de jardín, como usaba tu hijo"
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La mecánica del crimen tras retirar al menor
El desenlace fatal ocurrió luego de que el hombre retirara al niño del jardín de infantes y lo llevara a su casa para asfixiarlo. El contenido de la carta sugiere que el crimen fue premeditado y motivado por el odio hacia su expareja, con quien tenía antecedentes de violencia. La Justicia ahora analiza el escrito como una prueba clave para entender el perfil psicológico del agresor y cerrar la causa que ha conmocionado a la opinión pública.
Conmoción social por la crueldad del mensaje
La revelación de estas palabras ha generado un fuerte repudio social, evidenciando cómo los agresores utilizan mandatos patriarcales sobre la maternidad para ejercer violencia. La frase dejada por Yáñez no solo buscaba justificar su atrocidad ante sí mismo, sino marcar de por vida a la sobreviviente con una sentencia cruel, transformando el asesinato de su propio hijo en el último y más letal golpe contra ella.
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