En Durango capital, las casetas de vigilancia de la Policía Municipal que deberían garantizar mayor seguridad en colonias y fraccionamientos se encuentran abandonadas, vandalizadas y utilizadas incluso como guaridas, según denuncian vecinos. Mientras patrullas recorren el Centro Histórico, en sectores como Santa María, La Obrera, Guadalupe, Tapias y Francisco Villa, la presencia policial es nula.
Héctor Pérez Marín, ciudadano, cuestionó la falta de acción de la Dirección Municipal de Seguridad Pública, encabezada por Marco Contreras, y del alcalde Bonifacio Herrera Rivera. Vidrios rotos, paredes grafiteadas y basura son el panorama común en estas casetas, como la ubicada en Prolongación Pino Suárez. Habitantes exigen que se reactive su uso para brindar seguridad efectiva en sus comunidades.