En apenas tres grandes premios, el reglamento técnico de 2026 ha logrado lo que parecía imposible: poner de acuerdo a Max Verstappen y Lewis Hamilton en que la Fórmula 1 ha cambiado para siempre, aunque sus opiniones sobre el resultado no podrían ser más opuestas. Mientras la FIA convoca reuniones de urgencia antes del GP de Miami, el deporte se debate entre el espectáculo visual y la integridad de los pilotos.
Lo Bueno: El fin de las "procesiones"
Si nos basamos puramente en la estadística, el cambio es un éxito rotundo. Según datos de FORIX, el número de adelantamientos se ha más que duplicado respecto a 2025:
- China: 71 adelantamientos (frente a 31 en 2025).
- Australia: 39 (frente a 17).
- Japón: 43 (frente a 15).
Para Lewis Hamilton, este efecto "yo-yo" (adelantar y ser adelantado por la gestión de energía) recuerda a sus días en el karting: "Es la mejor forma de competir; la F1 no había sido así en muchísimo tiempo". Los coches son más ágiles, ligeros y, sobre todo, permiten seguirse de cerca en curvas rápidas sin perder carga aerodinámica.
Lo Malo: El "sacrificio" de la clasificación
Sin embargo, el precio a pagar ha sido la pureza del sábado. La gestión energética es tan crítica que los pilotos ahora se ven obligados a "levantar el pie" en curvas icónicas como la 130R de Suzuka para recargar baterías y tener potencia en las rectas.
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"Te duele el alma cuando ves que tu velocidad baja 56 km/h en plena recta porque te quedaste sin energía", confesó un frustrado Lando Norris.Charles Leclerc y Carlos Sainz coinciden en que la clasificación ha dejado de premiar al más valiente para recompensar al que mejor sigue el algoritmo de la unidad de potencia. "Cuanto más te esfuerzas, más lento vas", resumió Sainz de forma contundente.
Lo Peor: La seguridad en el punto de mira
El aspecto más alarmante, calificado como "lo feo" por los expertos, es la diferencia de velocidad (delta) entre los monoplazas. El brutal accidente de Oliver Bearman en Japón, donde impactó a 50G tras encontrarse con un Franco Colapinto que rodaba sin despliegue eléctrico, ha encendido todas las alarmas.
La diferencia de casi 60 km/h entre un coche que despliega energía y otro que recupera es una "bomba de tiempo" que jefes de equipo como Andrea Stella (McLaren) ya habían advertido en pretemporada.
El camino a Miami
Con la cancelación de las citas en el Medio Oriente, la FIA tiene una ventana de tiempo crucial para realizar ajustes de software antes del 2 de mayo. Las reuniones técnicas de esta semana buscarán mitigar estos riesgos de seguridad y devolver algo de la velocidad "natural" que los pilotos sienten que han perdido.
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