Un momento de total asombro se vivió cuando un transeúnte sacó un cilindro oxidado del agua y caminó tranquilamente con él a cuestas por la orilla en las costas de Sinop, Turquía. La escena parecía sacada de una película de ficción, pues el objeto tenía la forma idéntica a la de un proyectil; más tarde se confirmó que se trataba del propulsor de primera etapa de un misil tierra-aire ruso Pantsir-S1, el cual yacía en el fondo del Mar Negro y terminó arrastrado hasta la orilla antes de que el hombre decidiera cargarlo como si fuera un recuerdo cualquiera.
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