Durante el séptimo mes del calendario lunar, la ciudad de Kaili, ubicada en la provincia de Guizhou, se transforma en el escenario de una de las tradiciones más antiguas y visualmente impresionantes de China: el Festival Zhongyuan o Festival de los Fantasmas Hambrientos.
En esta fecha, los habitantes se congregan en las orillas de los ríos para realizar un rito de conexión con el más allá, encendiendo pequeñas hogueras y quemando ofrendas de papel para enviar “dinero” y bendiciones a los espíritus de sus ancestros que, según la creencia, regresan a la tierra.
A diferencia de las representaciones lúgubres que se suelen asociar con el inframundo, esta celebración destaca por su atmósfera de respeto y nostalgia, evocando un paisaje iluminado que muchos usuarios en redes sociales han comparado con la película Coco.
Las autoridades locales han adaptado la costumbre para garantizar la seguridad, instalando 12 puntos de incineración controlada y desplegando equipos de bomberos, lo que permite que el homenaje a los difuntos mantenga su solemnidad sin representar un riesgo para la comunidad.