Al inicio, los gobiernos suelen prometer gobernar para todos, pero con el tiempo esa postura tiende a endurecerse frente a la crítica. En este proceso, se activan mecanismos para presionar o investigar a opositores, lo que termina impactando a ciudadanos comunes en una relación desigual frente al poder. Actualmente, miles de personas enfrentan una realidad complicada tras haber depositado su confianza en ciertas empresas: sus cuentas bancarias permanecen bloqueadas, impidiéndoles disponer de su propio dinero mientras avanzan las investigaciones oficiales.