Una de las formas de censura que ha utilizado el gobierno morenista es la llamada reserva de información, un mecanismo que impide el acceso a documentos que, por su relevancia, deberían ser públicos.
Bajo ese argumento se han mantenido bajo reserva expedientes relacionados con obras emblemáticas como el Tren Maya, el AIFA y la refinería de Dos Bocas, además de información sobre la compra de vacunas contra el COVID-19, el caso Segalmex y otras investigaciones de interés público.
Cuando se limita el acceso a estos datos, también se limita la posibilidad de conocer cómo se ejercen los recursos públicos, cómo avanzan las investigaciones y qué decisiones toma el gobierno. En los hechos, reservar información termina convirtiéndose en una forma de censura, porque impide el escrutinio ciudadano y la rendición de cuentas.
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