Lo que busca la 4T no es responder a los señalamientos, sino dejar de hablar de ellos. Que ya no se discutan las acusaciones que pesan sobre Morena, los presuntos pactos con grupos criminales, el llamado huachicol fiscal o los casos de corrupción y tráfico de influencias que han alcanzado a personajes cercanos al expresidente Andrés Manuel López Obrador, entre ellos Adán Augusto López, Andy López Beltrán y Bobby López Beltrán.
También buscan que se apaguen las denuncias sobre el uso de la Fiscalía General de la República y de fiscalías estatales para proteger a unos y perseguir a otros. Y que tampoco se cuestione lo que ocurre con la Suprema Corte y el equilibrio entre los poderes. La apuesta, dicen, parece ser la misma: que si nadie habla del tema... el problema deja de existir.
Advierten estrategia para desviar la atención de casos de corrupción y presiones contra la prensa