El misterio de Mere, el legendario embalsamador de Torreón
La historia de Mere no solo es un relato de terror local, sino un testimonio de cómo las leyendas urbanas sobreviven al tiempo.
La Comarca Lagunera guarda historias tan macabras como fascinantes, y entre ellas destaca la leyenda de Mere, el embalsamador de Torreón.
Recopilada en ‘Habla el desierto’ por Manuel Estrada Quezada, esta historia se ha transmitido de boca en boca, convirtiéndose en un relato de misterio que aún inquieta a los habitantes.
¿Quién fue el embalsamador Mere?
Mere, cuyo nombre real era Hermenegildo Chávez, trabajó en el Hospital Civil de Torreón durante los años 40. De aspecto corpulento y gesto siniestro, era conocido por su habilidad para abrir cadáveres y asistir en autopsias, mostrando una extraña indiferencia ante la muerte.
Sus métodos y costumbres, como secarse las manos sucias con el pantalón o comer mientras realizaba su trabajo, alimentaron la fascinación y el temor entre estudiantes de medicina y enfermería.
El embalsamador también tenía un lado oscuro: adicto al alcohol, aparecía de noche cuchillo en mano, causando pánico entre los noctámbulos. Su ayudante, Lupillo, completaba la atmósfera inquietante del hospital, mientras los rumores sobre las perversiones y excentricidades de Mere comenzaron a crecer, incluyendo acusaciones de necrofilia.
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Con el tiempo, la salud de Mere decayó, perdiendo ambas piernas y quedando confinado a una silla de ruedas empujada por un joven que se decía era su hijo. Desde entonces, su paradero, su muerte y lugar de entierro permanecen en el misterio, mientras la leyenda asegura que su risa y pasos todavía se escuchan en Torreón.
La historia de Mere no solo es un relato de terror local, sino un testimonio de cómo las leyendas urbanas sobreviven al tiempo, manteniendo vivo el misterio en la memoria colectiva de la Comarca Lagunera.
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