La isla de Sicilia, en el sur de Italia, enfrenta una situación de emergencia extrema debido al paso del Ciclón Harry.
Las intensas lluvias y los fuertes vientos han provocado inundaciones repentinas que transformaron las calles en auténticos ríos caudalosos, dejando a su paso escenas de destrucción en diversas localidades sicilianas.
El fenómeno meteorológico, caracterizado por su rapidez y violencia, ha obligado a las autoridades italianas a declarar la alerta máxima en la región, mientras los servicios de rescate trabajan a contrarreloj para asistir a conductores atrapados y residentes cuyas viviendas han quedado anegadas por el lodo y el agua.