El paso de Jorge Kahwagi Macari por el boxeo profesional representó una de las etapas más controvertidas de su vida pública. Tras confirmarse su fallecimiento este 30 de septiembre de 2026 a los 58 años, resurgió el debate en torno a su foja deportiva, la cual presumía un récord invicto de 12 victorias, cero derrotas y el 100% de sus triunfos por la vía del nocaut, números que, en el papel, emulaban a las grandes figuras del deporte.
El recorrido del expolítico sobre los encordados inició el 10 de noviembre de 2001, cuando noqueó técnicamente en el primer episodio al estadounidense Perry Williams. Desde aquel primer choque, la afición y los analistas especializados pusieron en duda la calidad y legitimidad de sus presentaciones, debido a que ninguno de sus 12 enfrentamientos superó los dos asaltos. En su lista de rivales superados figuraron nombres como Daryl Brown, José López, Laszlo Zsilak, Richard Wilson, Alexey Osokin (en dos ocasiones), Buck Smith, Mario Maciel, Dwayne Swift, Roberto Coelho y Ramón Olivas.
Carteleras internacionales y la dura crítica del New York Times
Entre 2001 y 2015, el también empresario se presentó en arenas de México, Estados Unidos, España, Rusia y Filipinas. Pese al despliegue logístico y la cobertura mediática que generaban sus compromisos, las actuaciones sobre el ring se caracterizaron por una notable carencia de técnica boxística y movimientos que despertaron suspicacias constantes sobre combates previamente acordados.
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El punto más álgido de las críticas ocurrió en agosto de 2015 en Filipinas, durante su última pelea profesional contra el mexicano Ramón Olivas. El espectáculo generó una dura condena internacional, destacando una demoledora crónica de The New York Times, donde el prestigioso rotativo catalogó el combate como “uno de los fiascos más infames de la historia reciente del boxeo”.
La publicación describió el enfrentamiento de 57 segundos como un cruce de “golpes torpes y lentos como el hielo, un resultado que casi con toda seguridad estuvo amañado”, sentenciando así el cierre definitivo de su paso por los guantes.
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