El homicidio de Kevin Santiago Ángel, un profesor de 31 años de edad reconocido en Bogotá, Colombia, por encabezar iniciativas comunitarias para prevenir el consumo de sustancias ilícitas entre jóvenes, conmocionó a la capital tras revelarse la premeditación con la que operaron los involucrados para privarlo de la vida.
Las indagatorias señalan la participación material de ocho personas vinculadas a un grupo delictivo, quienes planearon el secuestro y posterior asesinato del docente debido a que sus labores de concientización social afectaban directamente el comercio de estupefacientes en sectores de la localidad de Kennedy.
El engaño por redes sociales y la privación de la libertad
La reconstrucción técnica de los hechos reveló una trampa previa para trasladar a la víctima hasta un lugar controlado por los agresores:
- El contacto inicial: Una mujer identificada como Gacelis Nairobid Sojo Lira, conocida bajo el alias de “Alondra”, contactó al docente a través de redes sociales el 9 de mayo. Tras ganarse su confianza, acordó un encuentro presencial con él.
- El secuestro: Con el pretexto de la cita, el educador fue conducido a un inmueble ubicado en el barrio Galán, punto donde varios sujetos lo retuvieron contra su voluntad impidiéndole salir o comunicarse.
- Tortura y homicidio: En el interior de la vivienda, el profesor fue sometido a agresiones físicas continuas y actos de tortura hasta que le provocaron la muerte. Posteriormente, los agresores desmembraron el cuerpo y ocultaron sus restos dentro de una maleta, la cual abandonaron sobre la vía pública en el sector de El Tintal.
El trabajo del profesor Kevin Santiago Ángel con jóvenes de Kennedy, en el suroccidente de Bogotá, para prevenir el consumo de estupefacientes mediante actividades deportivas habría afectado los intereses delictivos del ‘Tren de Aragua’. Mientras él buscaba recuperar espacios… pic.twitter.com/v9VeYql9E1
— Fiscalía Colombia (@FiscaliaCol) September 4, 2026
La mentira para justificar la agresión
Las pesquisas revelaron que los líderes de la célula criminal buscaron desviar los motivos reales del homicidio:
- Acusación fabricada: Uno de los cabecillas de la estructura, identificado como Osmar Josué Castillo Urbaneja, inventó acusaciones infundadas de agresión sexual contra una menor de edad como justificación interna para ordenar la agresión y movilizar a sus cómplices.
- El motivo real: Las acciones del maestro para evitar que niños y jóvenes cayeran en adicciones mermaban los ingresos por la distribución de estupefacientes en la zona de Kennedy, lo que motivó que se ordenara el ataque armado, coordinado sobre el terreno por un sujeto identificado como Franyer Eduardo Vázquez Ramos.
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Participantes en la agresión y traslado
Las autoridades identificaron la intervención operativa de más implicados en la retención y manipulación de los restos:
- Sujetos señalados: Entre los involucrados directos en someter a la víctima, agredirla y mover los restos hacia el punto de abandono figuran Luis Alberto Camejo González, apodado “Luis Panadero”; Eduin Vikzabith Herrera Martínez, alias “Looney Tones”; Aristides José Mendoza Rodríguez, apodado “Colmillos”; y Raúl Antonio Pérez Pérez, alias “Tun Tun”.
- Aseguramiento de indicios: Todos los involucrados se encuentran plenamente identificados en la investigación por su participación material en la sustracción, las agresiones mortales y la posterior alteración de la escena para intentar ocultar el cuerpo.
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