Manola Diez se convirtió en la más reciente eliminada de La Granja VIP, cerrando un ciclo marcado por su autenticidad y carácter explosivo que la posicionaron como una de las figuras más comentadas de la temporada; tras enfrentar una votación sumamente reñida, la actriz se despidió asimilando su regreso a la "vida real" y sin guardar silencio sobre las tensiones vividas, señalando la "falsa negativa" de ciertos participantes y asegurando que dentro del encierro "ni tan amigos", dejando así un vacío de carisma en el programa pero prometiendo seguir vigente para sus seguidores en futuros proyectos.