Presumir kilómetros recorridos, tiempos competitivos y entrenamientos exigentes sin haber hecho ejercicio es posible mediante una práctica conocida como las “mulas de Strava”.
¿Qué son las mulas de Strava y cómo funcionan?
Se trata de personas que reciben un pago por correr o andar en bicicleta en nombre de otro usuario, para que la actividad aparezca como si la hubiera realizado el cliente.
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Strava es una plataforma que permite registrar y compartir actividades como correr, caminar y andar en bicicleta mediante datos de GPS, distancia, duración, ritmo y desnivel.
En el caso de las llamadas “mulas”, una persona contrata a otra para que complete un recorrido o una sesión de entrenamiento. El objetivo es que los resultados queden registrados o publicados en el perfil del cliente, aunque este no haya realizado el esfuerzo físico.
Los encargos pueden estar relacionados con distancias específicas, ritmos determinados o recorridos exigentes. La práctica se ha documentado en reportajes periodísticos sobre servicios ofrecidos a usuarios que desean mostrar mejores estadísticas deportivas.
¿Cuánto cuesta presumir kilómetros ajenos?
El precio depende de factores como la distancia, el ritmo solicitado y la dificultad del recorrido. Reportajes publicados en 2024 documentaron tarifas de alrededor de 70 centavos de euro por kilómetro en uno de estos servicios, aunque esa cifra no representa una tarifa general ni permite establecer cuánto cuesta actualmente contratar una “mula”.
El interés detrás de estos encargos puede estar relacionado con la búsqueda de reconocimiento en redes sociales, la acumulación de felicitaciones digitales —conocidas como kudos en Strava— o el deseo de figurar en las clasificaciones de determinados segmentos.
Sin embargo, no todos los usuarios que buscan mejorar sus estadísticas tienen las mismas motivaciones y no hay evidencia suficiente para afirmar que esta práctica sea generalizada entre quienes utilizan la plataforma.
Strava prohíbe registrar actividades ajenas
Aunque las “mulas” puedan encontrar formas de publicar entrenamientos realizados por terceros, la plataforma establece que las cuentas son de uso personal y contempla restricciones relacionadas con el uso compartido de credenciales y la publicación de actividades que no reflejan el ejercicio realizado por el usuario.
Por ello, recurrir a estos servicios puede contravenir sus reglas y exponer a los involucrados a medidas sobre sus cuentas, dependiendo de las circunstancias.
Más allá de las posibles sanciones, la práctica abre un debate sobre la autenticidad de los logros deportivos en internet.
Los kilómetros, los tiempos y los récords publicados pueden parecer pruebas de rendimiento, pero una estadística por sí sola no garantiza quién realizó realmente la actividad.